Legionella pneumophilla

La Legionella es un género de bacterias de tipo gramnegativo ampliamente distribuido en medios acuáticos naturales y artificiales. La especie más relevante desde el punto de vista sanitario es Legionella pneumophila, responsable de más del 90% de los casos clínicos en humanos. El tamaño típico de las bacterias de este género oscila entre 0,2 y 0,5 micras de ancho y hasta 2-20 micras de largo, lo que les permite penetrar y colonizar sistemas de agua, especialmente en condiciones de estancamiento, alta temperatura y presencia de biopelículas.

Estas bacterias causan principalmente dos tipos de enfermedades:

  • Legionelosis o Enfermedad del Legionario: una grave neumonía de rápida evolución, con fiebre alta, tos, dolor muscular y dificultad respiratoria. Puede tener desenlace fatal, sobre todo en personas mayores, con enfermedades crónicas o inmunodeprimidas.
  • Fiebre de Pontiac: una forma más leve y autolimitada de infección respiratoria, tipo gripe, sin afectación pulmonar grave y de evolución benigna.

Dada la elevada gravedad, frecuencia y capacidad de generar brotes epidémicos de la legionella, especialmente en instalaciones de riesgo como hospitales, hoteles, spas o torres de refrigeración, se considera imprescindible implementar barreras tecnológicas eficaces para prevenir la transmisión.

La utilización de filtros de membrana con porosidad igual o inferior a 0,1 micras en los puntos críticos de agua constituye una medida necesaria para garantizar la calidad sanitaria y la seguridad del agua suministrada. Estos filtros actúan como una barrera física, reteniendo las bacterias por tamaño y evitando que accedan a las redes de consumo, duchas o grifos, protegiendo así a los usuarios frente a enfermedades graves. La filtración es especialmente relevante en ambientes donde la desinfección química puede no ser suficiente o en situaciones de mayor vulnerabilidad, como hospitales y residencias.

En conclusión, la prevención eficaz frente a la legionella pasa por la combinación de buenas prácticas de mantenimiento y la utilización de tecnología de filtración avanzada, permitiendo así cumplir los estándares de salud pública y reducir el riesgo de brotes e infecciones asociadas al agua.